El triangulo de las bermudas mito o realidad

Posted in General on diciembre 23, 2007 by miedoalaoscuridad

El Triángulo de las Bermudas, también conocido como el Triángulo del Diablo y El Limbo de los Perdidos, es un área geográfica situada en el Océano Atlántico entre las islas Bermudas, Puerto Rico y Fort Lauderdale (Florida) (La unión de estos tres puntos forma, lógicamente, un triángulo). Es famoso porque en esa zona ha habido numerosas desapariciones de barcos y aviones, muchas de las cuales aún están sin explicación, así como ciertos fenómenos que algunos han reportado (luces, mal funcionamiento de brújulas, entre otros). El triángulo que forman los puntos antes mencionados es casi equilátero, con un área aproximada de 1.2 millones de km² (casi medio millón de millas cuadradas).

Mapa del Triángulo de las Bermudas.

Mapa del Triángulo de las Bermudas.

El pretendido misterio adquirió mucha fama, gracias especialmente a Charles Berlitz, autor del célebre libro El Triángulo de las Bermudas (1974).

A pesar de las creencias populares, los [Guardacostas de los Estados Unidos] y otras fuentes citan estadísticas que indican que el número de incidentes que involucran aviones y buques perdidos no es mayor que en otra parte del mundo igual de transitada. Mientras que se ha demostrado que muchos de los supuestos misterios no eran tales al analizarlos con detalle, teniendo inexactitudes que circulan durante décadas, algunos todavía no tienen una explicación.

En su libro El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado (1977), Larry Kusche demostró que muchos de los casos citados por los difusores del supuesto misterio ni siquiera existieron (presentaban números de vuelo falsos o de barcos inventados), y que la mayoría de las tragedias que sí ocurrieron se situaron fuera de los límites del “Triángulo” (ver enlace externo más abajo). El resto de los casos podía ser explicado en términos banales. Según Kusche, la credibilidad de Berlitz “es tan baja que virtualmente es inexistente. Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituirían casi una certeza. Dice cosas que simplemente no son ciertas. Deja de lado el material que contradice su misterio“. [1]

Algunos de los casos informados por Berlitz y otros creadores de la leyenda fueron los siguientes:

Nombres de barcos: Rosalie, Mary Celeste, Atlanta, Freya, Cyclops (carguero con 308 hombres a bordo), Raifuku Maru, Cotopaxi, Stavenger, John and Mary, Angulo-Australian, Gloria Colite, Rubicon, Sandra, Connemara IV, Anita, etc.

Nombres y tipos de aviones: Super Contellation, Martin Mariner, C-54, dos Tudor IV, DC-3, Globemaster, York, KB-50, etc.

La Corriente del Golfo, un área con un tiempo bastante inestable, también pasa por el triángulo al abandonar el Caribe. La combinación de un denso tráfico marítimo y el tiempo tempestuoso hace inevitable que algunos barcos se adentren en tormentas y se pierdan sin dejar rastro, especialmente antes del desarrollo de las telecomunicaciones, el radar y los satélites a finales del siglo xx

El Triángulo marca un corredor desde Atlántico norte que se estrecha hasta el norte a las Indias Orientales a lo largo del litoral norteamericano hasta llegar a las Carolinas. Durante la era de la vela, las naves que regresaban a Europa navegaban al norte de las Carolinas para aprovechar los vientos dominantes antes de girar hacia el este para cruzar el Atlántico norte. Esta ruta continuó hasta un poco después del desarrollo de las máquinas de vapor y los motores de combustión interna, lo cual significa que gran parte del tráfico del Atlántico Norte cruzó (y aún lo hace) a través del área del triángulo.

La corriente del golfo, un área de clima volátil, también pasa a través del Triángulo en su paso hacia la India Occidental. La combinación de fuerte tráfico marítimo y clima tempestuoso hizo inevitable que los barcos se encontraran con tormentas y se perdiesen sin dejar rastro – especialmente antes del desarrollo de las telecomunicaciones modernas, el radar y la tecnología satelital del siglo XX.

Otras áreas que a menudo se insinúa que poseen características inusuales son el Mar del Diablo, localizado cerca de Japón, y el Vértice Marysburgh ubicado en el este del Lago Ontario. Sin embargo, el “Mar del diablo” no es particularmente bien conocido en Japón, debido al hecho de que la mayoría de los botes perdidos fueron pequeñas embarcaciones pesqueras sin radio.

Cristóbal Colón mencionó el avistamiento de animales extraños cerca de los limites del triángulo, e incluso hizo recorridos por el triángulo de las Bermudas. En un momento dado informó que él y su tripulación observaron “extrañas luces danzantes en el horizonte”. En otro caso ellos observaron lo que parecía un meteoro cayendo.[2] En otro momento él escribió en su bitácora acerca de movimientos extraños de la brújula en este área.La 1ª mención documentada acerca de desapariciones en el área se hizo en 1951 por E.V.W. Jones como periodista en el servicio de Prensa Asociada respecto a algunos barcos perdidos. El artículo de Jones notó la “misteriosa desaparición” de barcos, aviones y pequeños botes en la región y le dio el nombre de “Triángulo del Diablo”. Posteriormente fue mencionado en 1952 en un artículo de Revista de Destino por George X. Sand, quien subrayó varias “extrañas desapariciones marinas”. En 1964, Vincent Geddis se refirió al área como “El Mortal Triángulo de las Bermudas”, después de esto el nombre “Triángulo de las Bermudas” se hizo común.

La solucion puede ser sencillas

El mito del Triángulo de las Bermudas fue una invención de Vincent Gaddis en un artículo publicado en 1964 por la revista pulp fiction norteamericana Argosy. Charles Berlitz lo popularizaría años más tarde gracias a su best-seller “El Triángulo de las Bermudas”, donde se recopilan casos reales de desapariciones mezclados con falsedades e invenciones del autor.

Las desapariciones dentro de la zona, ya que si bien la zona es una de las que más tráfico aéreo y marítimo registran, la frecuencia de los accidentes es proporcionalmente muy baja, en comparación con otros puntos del globo. La aseguradora marina Lloyd de Londres ha determinado que el triángulo no es más peligroso que cualquier otra área del océano, y no cobra tarifas adicionales por el paso a través de esta región. Los archivos de la Guardia Costera confirman su conclusión. De hecho, el número de supuestas desapariciones es relativamente insignificante considerado el número de naves y aviones que pasan regularmente a través del triángulo.

Aunque ya existía el precedente de Gaddis, tal como se ha explicado, la tasa de accidentalidad de la zona, no ofrecían casos suficientes de desapariciones que pudiera incluír en su libro y que tuvieran algún punto no resuelto en la aclaración del accidente. Por este motivo, Berlitz recurrió a diversas estratagemas para hinchar su obra.

Varios de los barcos que Berlitz usó no se encontraban en ese enclave geográfico. Es el caso del Mary Celeste, que se hundió entre las Azores y la Península Iberica. El Freya también lo sitúa en las Bermudas, pero desaparece en el Pacífico, así como el Raifuku Maru, que desapareció en el Atlántico Norte.

Tambíen hay desaparaciones que no son tales, como las del caso de los buques de guerra Proteus y el Nereus (1941) que esta constatado que se hundieron en acciones bélicas. Para el hundimiento del Rubicon, Berlitz mintió afirmando que desapareció en circustancias de clima normal cuando está comprobado que hubo una fuerte tormenta en la zona. En otras ocasiones, recurrió a escribir sobre barcos fictícios, como el Stavenger.

Además el tríangulo de las Bermudas en una de las zonas con mas tráfico aereo y naval de todo el mundo y con incidencias climáticas como tormentas y huracanes, cosa que hace muy factible y explicable la cantidad de naves hundidas, sobre todo antes de la invención de los sistemas de navegación actuales. Estos han desbaratado la invención de Berlitz, ya que no se ha vuelto a registrar un caso de aeronave desaparecida en una de las zonas con más tráfico aéreo del mundo

El Misterio Resuelto del Triángulo de las Bermudas por Kusche [editar]

La investigación de Kusche reveló varias inexactitudes e inconsistencias entre los relatos de Charles Berlitz y las declaraciones de algunos testigos, participantes, y otros involucrados en los incidentes iniciales. Él notó casos dónde la información pertinente no fue comunicada, tales como la desaparición del viajero Donald Crowhurst la cual Berlitz había presentado como un misterio, a pesar de la clara evidencia de que Crowhurst había inventado la historia de su viaje y que probablemente este había cometido un suicidio. Otro ejemplo fue el barco-transporte que Berlitz describió como perdido sin rastro por tres días en el Atlántico cuando estuvo perdido por tres días en un puerto del mismo nombre (puerto Atlántico) en el Océano Pacífico. Kusche argumentó que un gran porcentaje de los incidentes que había infundido la misteriosa influencia del triángulo realmente ocurrieron fuera de esta área.

Kusche llego a varias conclusiones:

  • Los barcos y aviones que se informaron perdidos en el área no era un número significativo, proporcionalmente hablando, que en cualquier otra parte del océano.
  • El número de desapariciones que ocurrieron en una área que es frecuentada por las tormentas tropicales, no fue desproporcionada, improbable, ni misteriosa.
  • Las estadísticas de los casos fueron exageradas debido a una pobre investigación. Por ejemplo, algunos botes informados como perdidos y que eventualmente regresaron a su puerto con retraso, permanecieron registrados como “perdidos”.
  • Las circunstancias de desapariciones confirmadas fueron frecuentemente mal descritas en los relatos de Berlitz. Por ejemplo, el número de barcos que desaparecieron en un supuesto clima tranquilo no contaron con reportes de pronóstico del clima en su tiempo.
  • “La Leyenda del Triángulo de la Bermudas es un misterio fabricado… perpetuado por escritores que intencionalmente o ignorantemente hicieron uso de conceptos erróneos, razonamiento defectuoso, y sensacionalismo”. (Epilogo, p. 277)
  • Según Kusche, la credibilidad de Berlitz “es tan baja que virtualmente es inexistente. Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituirían casi una certeza. Dice cosas que simplemente no son ciertas. Deja de lado el material que contradice su misterio”.

Una explicación de algunas de las desapariciones se centra en la presencia de grandes campos de hidratos de metano en las plataformas continentales. En 1981 fue publicada una investigación sobre la aparición de hidratos de metano en el área de Blake Ridge al sur de la costa sureste de los Estados Unidos, por la United States Geological Survey. [4] Las erupciones periódicas de metano pueden producir regiones de agua espumosa que no es capaz de proveer una flotación adecuada para los barcos. Si este fuera el caso, dicha área que se llegase a formar alrededor de un barco provocaría que este se hundiera muy rápido y sin previo aviso. Los experimentos de laboratorio han probado que las burbujas pueden de hecho hundir un modelo a escala al disminuir la densidad del agua.

Uno de los incidentes más conocidos y probablemente el más famoso sobre el Triángulo de las Bermudas es acerca de la pérdida de un escuadrón de cinco bombarderos TBM Avenger de la marina de EE.UU. durante un vuelo de entrenamiento que salió de Fort Lauderdale, Florida el 5 de diciembre de 1945. De acuerdo a Berlitz, el caso consistía en que varios aviadores navales simplemente desaparecieron después de que reportaran varios efectos visuales extraños, una afirmación que no es completamente acertada. Además, Berlitz afirmó que debido a que los restos de los TBM Avenger flotarian por largos periodos de tiempo, estos debieron ser encontrados al día siguiente considerando que esos días se registraron con marea tranquila y cielo despejado. Sin embargo, no solo no pudieron ser encontrados, sino que un avión de búsqueda y rescate de la Marina que mandaron también se perdió (Los Martin mariner tenian muy mala fama entre los pilotos de la época ya que sus tanques de combustible se inflamaban muy facilmente, por lo que; un destello visto al poco de despegar la nave, pudo corresponderse con su explosión). Adicionalmente, la intriga se incrementó al conocer que el informe del accidente de la Marina se atribuyó a “causas o razones desconocidas”. [5]

Mientras que algunos hechos de la versión de Berlitz son esencialmente exactos, no describe algunos detalles importantes. La visión de un experimentado escuadrón de aviadores de combate perdiéndose en una tarde soleada es inexacta. Para cuando se recibió la última transmisión de radio del Vuelo 19, había comenzado un clima tormentoso. Tan solo el líder de vuelo, el Teniente Charles Carroll Taylor, tenía experiencia de combate y un tiempo de vuelo significativo, pero al mismo tiempo tenía muy poca experiencia en esa área en particular, menor que la de los aprendices bajo su servicio, Taylor fue descrito como un líder calmado y confiado. En cambio, las transmisiones de radio del Vuelo 19 revelaron a un Taylor desorientado, con una carencia de confianza en sus decisiones, y completamente perdido.

Además, las afirmaciones exageradas establecían que todos los aviones tuvieron problemas con sus brújulas, sin embargo, los informes navales y registros escritos de las conversaciones entre el Teniente Taylor y otros pilotos del Vuelo 19 no indicaban esto. En cuanto al informe de la Marina, se afirmó que el informe original atribuyó el accidente a la confusión del comandante de vuelo. El Teniente Taylor previamente había abandonado su nave en dos ocasiones en medio del Pacífico después de haberse perdido, para regresar al portaaviones. Sin embargo, el informe se alteró para retratar otra situación debido a los deseos de su familia. [5]

Otro factor a considerar es que las naves TBM Avenger nunca fueron diseñadas para el aterrizaje en el agua, contrario a las afirmaciones de Berlitz. La experiencia de combate en el Pacífico demostró que un avión Avenger se hundía muy rápidamente si este aterrizaba sobre el agua. Para un Avenger sería muy difícil aterrizar sobre el agua, especialmente con pilotos novatos al mando, y al dejarlo en los mares peligrosos del Triángulo de la Bermudas. [5]

Sin embargo, el hecho de que hasta la fecha no se ha descubierto rastros o algún resto de las naves ha llevado al misterio, y en sí mismo es un caso raro. En un documental sobre este evento del History Channel, se hizo notar que un piloto puede confundir fácilmente su ubicación si permitía que su imaginación controlara su razón. En este documental el escenario más probable fue que el líder de vuelo, el teniente Charles Taylor se confundió y se desoriento, y fue indeciso en última analogía de la situación del vuelo, creyendo incorrectamente que estaban lejos del sureste de Florida Keys, y giró bruscamente hacia la derecha creyendo que encontrarían tierra. En cambio, ellos se ubicaban exactamente donde debía de estar, fuera de las Bahamas, y al girar a la derecha los llevo más adentro del océano hacia el Atlántico. Esto también podría explicar por qué los aviones aun no han sido encontrados, ya que muy pocas búsquedas se han concentrado en las inmensas áreas abiertas del océano. [5]

Por consiguiente, la explicación generalmente más aceptada por entusiastas navales y civiles que han investigado minuciosamente este incidente coincide en que el Teniente Charles Taylor se confundió y se desorientó, llevando a su tripulación al mar abierto donde se les acabo el combustible y aterrizaron en aguas tormentosas durante la noche. Y aunque los pilotos estudiantes sabían que él estaba equivocado sobre su ubicación; él era el líder de vuelo y estaba al mando. Para cuando él tomo el consejo de uno de sus aprendices pilotos sobre volar hacia el oeste, ya se encontraban muy lejos como para aterrizar sobre tierra firme. La posición oficial de la Marina Norteamericana sobre el incidente no refleja ningún misterio relacionado a lo que le paso al Vuelo 19, describiendo el hecho de que la culpa residió completamente en el Teniente Charles Taylor. El único misterio para la Marina Norteamericana es donde se estrellaron los aviones del Vuelo 19.

Otra teoría en ese mismo documental declara que los aviones realmente pudieron haber estado donde Taylor creyó que ellos estaban, y que ellos chocaron en los pantanos de Georgia. Sin embargo, esa teoría se ha tomado con escepticismo.

Una nave de rescate PBM Mariner también desapareció sin un rastro durante la búsqueda del Vuelo 19, tal como Berlitz declaró en su libro. Esto incrementó la especulación sobre fenómenos sobrenaturales y el Triángulo de la Bermudas, y aunque Berlitz aludió en su libro a la casualidad sobre el Triángulo de la Bermudas, se formula en cierto modo que algunos puntos también son misteriosos y desconocidos, cuando de hecho no lo fueron.

El SS Gaines Mill informó una explosión por encima del agua poco después de que despegó el PBM Mariner, en el lugar donde debía de estar este. Se pudo divisar una mancha de aceite en ese punto, pero el mal clima impidió que se recobrara cualquier resto, y para cuando el clima tormentoso terminó, todos los rastros del accidente ya no estaban ahí. El escenario más probable fue que una fuga de combustible causó la explosión, la cual desintegro el avión. [6][7].

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23 ?

Posted in General with tags , , , , , on diciembre 23, 2007 by miedoalaoscuridad

El 23 o tambien llamado 32 por su similitud segun las profecias y las revelaciones ocurren en un tipo de ???

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Miedo A lA oscuridad

Posted in General with tags , , , , , on diciembre 23, 2007 by miedoalaoscuridad

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